¿Y si tuviera problemas psicológicos que alteraran tu bienestar? ¿Y si fuera una causa de sufrimiento?

A lo largo de nuestra vida nos encontramos con problemas sociales y vitales y, en ocasiones, con mucho sufrimiento, porque suponen alguna ruptura, quiebra o herida, que dificultan nuestro bienestar.

Los pensamientos, las emociones y las conductas con las que nos acompañan en tales situaciones hacen que los consideremos “normales” o “síntomas de algo a ser tratado profesionalmente”, ya que intentamos evitar el sufrimiento.

La Ciencia ha evidenciado que la manera como respondemos a las dificultades, los problemas y los obstáculos de cada día, influye en el resultado en términos de sensación de bienestar.

La mente, el cerebro, nuestro cuerpo, los genes, las células, los sentimientos, las emociones y los pensamientos son un todo en nuestra mente.

En general un problema tiene carácter psicológico cuando no conseguimos afrontarlo con lo que sabemos hacer.

Por ejemplo, si no consigo resolver mi problema de falta de amistades porque, de alguna manera, me cuesta hablar con las demás personas es porque me da vergüenza “romper el hielo”.

Los problemas psicológicos suelen ser situaciones límite en las que la vida revela sus adversidades y donde ponemos a prueba nuestras posibilidades de afrontamiento para sentir el bienestar.

De hecho, una de cada tres personas los sufrirá durante su vida.

El objetivo de los profesionales de la psicología es ayudar a las personas que piden ayuda, a entender cómo funciona su mente, su procesamiento de la información de lo que le acontece, sus emociones y sus acciones, para intentar restañar las heridas del pasado (hasta hace un minuto) y aprender a gestionar las situaciones difíciles e incluso, imposibles de controlar, para sentir bienestar.

Nadie puede decir que no haya sufrido heridas en su vida. En alguna ocasión habremos sufrido, en alguna ocasión hemos percibido bienestar y felicidad…

Los fracasos y cómo aceptarlos son decisivos, porque de nosotros depende percibirlos como una desgracia o como un aprendizaje de vida útil.

Existen circunstancias externas que no controlamos; de hecho, no elegimos muchas de las cosas que acontecen en nuestra vida.

Ahora bien, somos libres para decidir la actitud de afrontamiento en cada caso. “Con los mimbres que tenemos, debemos construir el cesto”.

Algunos problemas psicológicos son más frecuentes que otros:

  • Ansiedad cuando reaccionamos ante las situaciones de tensión e incertidumbre. Se diagnostica cuando provoca angustia o algún grado de deterioro funcional en la vida de la persona.
  • Ataque de pánico: aparición intensa y repentina de miedo, a menudo con sentimientos de muerte inminente. Con síntomas como la falta de aire, palpitaciones, dolor en el pecho y malestar.
  • Fobias o miedos intolerables hacia situaciones de interacción social, los espacios abiertos, etc.
  • Estrés Postraumático con síntomas como pesadillas, rabia, fatiga emocional, desapego hacia las demás personas, etc., al revivir el suceso que nos “marcó”.
  • Obsesiones mediante pensamientos, ideas o imágenes intrusivas, que invitan a realizar rituales (compulsiones) para paliar la ansiedad. Por ejemplo, cuando comprobamos repetidamente que la cerradura de la puerta está bien cerrada.
  • Alteración del estado de ánimo. Cambios intensos en el estado de ánimo, desde la manía hasta la depresión; mucho más allá de los simples cambios de humor. Los ciclos duran días, semanas o meses.
  • Depresión con sentimientos de desaliento, frustración o desesperación.
  • Problemas de la conducta alimentaria: falta o exceso de apetito.
    • Anorexia: obsesión por restringir la cantidad de comida Bulimia: episodios de ingesta masiva de comida seguidos por acciones para compensarlos (vómito, consumir laxantes, etc.).
    • Atracón por consumir descontroladamente con frecuencia grandes cantidades de comida. 
  • Delirios: falsas creencias sobre algo que genera preocupación.
  • Alucinaciones: percepciones falsas, como escuchar, ver o sentir algo que no existe.
  • Problemas de personalidad que generan malestar o dificultades en las relaciones y en su entorno.
  • Trastorno Límite de la Personalidad: personalidad débil, cambiante, y dubitativa, con gran intensidad emocional.
  • Problema antisocial. La persona tiende a no relacionarse, evitando cualquier interacción.

Todos intentamos evitar el sufrimiento.

Como todo en esta vida, hasta el sufrimiento tiene aspectos que nos pueden servir de ayuda, porque:

  • Puede sacar lo mejor de nosotros.   
  • Nos puede ayudar a ver el fondo de cosas que nunca antes habíamos pensado.   
  • Nos hacer darnos cuenta de cómo somos vulnerables y despierta nuestra empatía.
  • Nos lleva a la madurez de nuestra personalidad, y al autoconocimiento.

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