
Estas heridas emocionales no suelen desaparecen con los años. Por el contrario, suelen acompañarnos en forma de miedos, patrones de conducta repetidos y bloqueos emocionales. Sin embargo, sanarlas es posible si aprendemos a reconocerlas, escucharlas y liberarlas. De ahí la conveniencia de ir sanando las heridas emocionales de la infancia
Estas heridas se reflejan en el cuerpo, con señales físicas que podemos detectar y con prácticas sencillas podemos poner en marcha un proceso de sanación emocional.
👉 Si todavía no conoces cuáles son las principales heridas y cómo se originan, te recomiendo leer primero este artículo: Heridas emocionales de la infancia: https://christiancherbit.com/heridas-emocionales-infancia/
¿Qué son las heridas emocionales de la infancia?
L. Bourbeau popularizó la idea de que los niños desarrollan heridas emocionales cuando sienten rechazo, abandono, humillación, traición o injusticia en su entorno familiar.
Estas experiencias generan una máscara para protegernos del dolor, pero también limitan nuestra capacidad de relacionarnos con autenticidad. Años después, en la vida adulta, las heridas vuelven a manifestarse en forma de:
- conflictos en las relaciones,
- miedos recurrentes,
- síntomas físicos o emocionales.
Sanar no significa olvidar lo vivido, sino integrar y transformar esas experiencias.
El cuerpo como reflejo de las heridas emocionales
Nuestro cuerpo memoriza lo que hemos vivido. Las tensiones musculares, la postura y hasta la respiración pueden ser un espejo de nuestras heridas más profundas.
- Abandono: cuerpo flácido, dificultad para mantenerse erguido.
- Humillación: exceso de peso, vergüenza corporal.
- Injusticia: postura rígida, tensión muscular constante.
- Rechazo: tendencia a encogerse, hombros caídos.
- Traición: rigidez en hombros y cuello, sensación de cargar con todo.
Prestar atención a estas señales es un primer paso para reconectar con nuestro cuerpo y nuestra historia emocional.
Prácticas para sanar las heridas emocionales de la infancia
1. Conciencia corporal
Hagamos un examen corporal diario: sentados, con los ojos cerrados, recorreremos nuestro cuerpo mentalmente, dándonos dónde hay tensión y respirando profundamente en esa zona.
2. Movimiento liberador
- Rigidez: practicando estiramientos suaves.
- Vacío: caminando al aire libre y respirando conscientemente.
- Vergüenza: con ejercicios de expresión corporal.
3. Escritura terapéutica
Dedicando unos minutos a escribir a nuestra herida más activa.
Por ejemplo:
- “Querido rechazo, reconozco que me has protegido y ahora quiero liberarte”.
Después, rompe o quema la carta como gesto simbólico de transformación.
4. Afirmaciones sanadoras
Cada herida puede trabajarse con frases potenciadores de nuestra autoestima:
- Abandono: “Soy capaz de sostenerme”.
- Humillación: “Soy digno de respeto y alegría”.
- Injusticia: “Acepto mis imperfecciones con amor”.
- Rechazo: “Tengo derecho a existir y ser amado”.
- Traición: “Puedo confiar y abandonar el control”.
¿Qué hacer cuando tengo varias heridas emocionales?
Es común que convivan dos o más heridas. En ese caso:
- Identificar cuál genera más dolor o impacto en nuestra vida.
- Trabajarla primero con prácticas de consciencia, movimiento o terapia.
- Continuar con las heridas siguientes.
👉 Muchas veces estas heridas influyen en cómo afrontamos vínculos difíciles, como ocurre en casos de chantaje emocional
Sanar es un proceso gradual: no es lineal, pero cada paso cuenta.
Sanar las heridas emocionales de la infancia es un viaje de autodescubrimiento. No se trata de olvidar lo que ocurrió, sino de aprender a mirarlo con compasión y liberar las cargas que quedaron atrapadas en el cuerpo y en la mente.
Tu herida no define quién eres: es solo una parte de tu historia que puedes transformar en aprendizaje y fortaleza.
👉 También puedes leer: ¿Es obligatorio ser feliz?
Si quieres profundizar en la sanación de tus heridas emocionales y aprender a integrar mente y cuerpo en tu proceso de autoconocimiento, te invito a visitar christiancherbit.com

Psicología Online para afrontar nuestras heridas emocionales
En christiancherbit.com Psicología Online trabajamos con herramientas para ayudarte a gestionar tus heridas emocionales.
📞 Atención personalizada online
🌐 Visítanos en www.christiancherbit.com
📱 Llámanos al +34 609 077 584
Bibliografía
- Ainsworth, M. D. S., Blehar, M. C., Waters, E., & Wall, S. (1978). Patterns of attachment: A psychological study of the strange situation. Lawrence Erlbaum.
- Bowlby, J. (1988). A secure base: Parent-child attachment and healthy human development. Basic Books.
- Bourbeau, L. (2000). Las 5 heridas que impiden ser uno mismo. Ediciones Obelisco.
- Fonagy, P., Gergely, G., Jurist, E. L., & Target, M. (2002). Affect regulation, mentalization, and the development of the self. Other Press.
- Mikulincer, M., & Shaver, P. R. (2016). Attachment in adulthood: Structure, dynamics, and change (2nd ed.). Guilford Press.
- Rafaeli, E., Bernstein, D. P., & Young, J. E. (2011). Schema therapy: Distinctive features. Routledge.
- Schore, A. N. (2001). Effects of a secure attachment relationship on right brain development, affect regulation, and infant mental health. Infant Mental Health Journal, 22(1–2), 7–66. https://doi.org/10.1002/1097-0355(200101/04)22:1
