La Psicología de las elecciones generales. 5 motivos de pelea.

Las elecciones generales son eventos de gran importancia política y social porque tenemos la oportunidad votar y elegir a nuestros representantes.

Nuestra conducta psicológica ante las elecciones generales es un tema complejo con muchas factores, que afectan nuestras decisiones y cómo nos relacionamos con la política. Generalmente están relacionadas con:

  • Cómo procesamos la información que recibimos antes de las elecciones generales
  • Nuestra identificación y afiliación política
  • Nuestra motivación para participar en las elecciones generales
  • Nuestros sentimientos
  • Nuestros sesgos para decidir en unas elecciones generales

En concreto,

  • Durante la campaña previa a las elecciones generales, estamos expuestos a una ingente cantidad de información política: propuestas de las candidaturas, debates, anuncios y noticias. Cómo procesemos esta información varía según la persona. Algunas se involucran activamente y buscan información adicional para decidir. Otras pueden sentirse abrumadas o desinteresadas y recurrir a fuentes de información limitadas.
  • Nuestra motivación para participar en las elecciones generales puede ser diferente a la de las demás personas. Algunas nos sentimos muy motivadas por el compromiso político y el interés en los temas públicos. Otras podemos experimentar menor motivación por apatía política o la desconfianza en el sistema. Además, la edad, la educación y el nivel socioeconómico pueden influir en nuestro grado de participación en las elecciones.
  • Nuestra mente procesa una cantidad de información muy grande a diario durante la campaña de las elecciones generales y para gestionarla, nuestro cerebro utiliza atajos y simplificaciones: los sesgos cognitivos. Estos influyen en nuestra decisión, porque son patrones sistemáticos automáticos y generalmente inconscientes de pensamiento que afectan nuestra percepción, juicio y decisiones, siendo capaces de distorsionar cómo procesamos la información, afectando nuestro razonamiento lógico y nuestra objetividad, influyendo en cómo interpretamos todos los factores que intervienen en la campaña electoral y en el acto de votar. A modo de ejemplo tenemos los siguientes que influyen en nuestro voto:
  • Buscar y recordar información que respalde nuestras creencias preexistentes. En el contexto de las elecciones generales, tendemos a buscar información que respalde a los candidatos o partidos políticos que preferimos, ignorando o descartando información que no se alinee con sus opiniones. Ello puede llevar a una polarización y una falta de consideración de diferentes perspectivas, lo que dificulta el diálogo constructivo y la toma de decisiones informadas.
    • Tendencia a dar más peso a la información que teníamos en nuestra memoria. Esto puede significar que estamos influidos de manera desproporcionada por eventos recientes, noticias o anuncios políticos llamativos, en lugar de tener en cuenta la totalidad de los problemas y propuestas políticas de las campañas para las elecciones generales. Esto puede llevar a decisiones electorales basadas en información parcial o sesgada.
    • Tendencia a basar nuestras decisiones en la idea que ya teníamos y puede ser la primera impresión que teníamos de un candidato o partido político, o incluso las encuestas de opinión pública antes de las elecciones generales. Esto puede sesgar nuestra percepción y evaluación de las opciones electorales posteriores.
    • Las personas tenemos una tendencia natural a identificarnos y afiliarnos con grupos sociales específicos. Este sesgo puede influir en nuestras elecciones políticas, ya que tendemos a favorecer a los candidatos o partidos políticos que pertenecen a nuestros grupos de afinidad, lo que puede llevar a una decisión basada en la lealtad grupal en lugar de una evaluación crítica de las propuestas políticas y la idoneidad de los candidatos. Si nos sentimos identificados con un grupo, es fácil adoptar el criterio general. Por eso en la política se habla de colectivos y se les atribuye unas características y una forma de pensar para que pasemos a considerarlos como una unidad.
    • Las personas tendemos a dar más credibilidad y valor a la información proporcionada por figuras de autoridad o expertos reconocidos. Esto puede significar que confiamos en las opiniones o recomendaciones de políticos prominentes, líderes de opinión o celebridades sin realizar un análisis crítico por sí mismos. Esto puede sesgar nuestro juicio y afectar sus decisiones electorales.
    • La tendencia inconsciente a pensar y asumir que las demás personas tienen creencias, pensamientos, visiones o valores similares a los nuestros. Nos proyectamos en los políticos, creyendo que están hechos a imagen y semejanza de nosotros y creemos que los conocemos.
    • El efecto marco hace que nos sintamos inclinados a valorar la forma en la que se presenta la información que la información misma. Los términos positivos son más valorados que los negativos y pueden hacer que, ante dos propuestas parecidas, nos decantemos por la que emplea palabras con enfoques positivos, amables y favorables. Por ejemplo, los datos del desempleo tienden a compararse con otros datos desfavorables del pasado para que resulten más positivos.
    • La correlación ilusoria establece una relación entre dos variables cuando no existe evidencia alguna acerca de su relación. Son las falsas causa-efecto muy usadas en política.
    • Tendemos a extender los atributos o rasgos positivos de algo o de alguien, obviando los aspectos negativos. Es un efecto ilusorio mediante el que permanecemos ciegos a parte de la realidad. Si un político genera efecto halo, se le perdonarán o pasarán faltas o errores y sus partidarios tendrán inclinación a minimizarlos.

Las emociones y la influencia de ciertos patrones alteran la capacidad de interpretar adecuadamente la información que recibimos.

Como consecuencia de lo anterior, el proceso de toma de decisiones es irracional.

Los sesgos no solo influyen en el voto, también afectan otros aspectos de nuestras vidas diarias. Por ejemplo, en nuestras decisiones sobre el dinero, nuestras relaciones interpersonales y nuestras creencias sobre el mundo en general.

Pueden llevarnos a

  • conclusiones erróneas
  • juicios sesgados
  • malas decisiones
  • perpetuar prejuicios, estereotipos y conflictos
  • limitar nuestra capacidad para considerar otros puntos de vista
  • Importancia de la conciencia de estos sesgos cognitivos y cómo pueden influir en nuestras vidas. Reconociendo su existencia, podemos estar más atentos y tomar decisiones informadas y racionales.
  • Estrategias de mitigación:
    • buscando información en fuentes diferentes
    • considerando diferentes perspectivas
    • cuestionando nuestras propias creencias
    • estando abiertos al cambio.

Decidir el voto en el último momento está relacionado con varios factores como:

Incertidumbre: Algunas personas experimentamos indecisión o dudas sobre qué candidato o partido político elegir, sintiéndonos abrumadas por la cantidad de información disponible o tener dificultades para evaluar las diferentes opciones. En consecuencia, posponemos nuestra decisión hasta el último momento esperando obtener más claridad o información adicional que ayude a decidir.

  • El miedo a equivocarnos puede postergar la decisión hasta el último momento en un intento de evitar el arrepentimiento o la responsabilidad.
  • El entorno social y las presiones de grupo son importantes en la toma de decisiones políticas. Algunas personas podemos esperar hasta el último momento para conocer las preferencias de nuestras amistades, familiares o miembros de su comunidad, y así alinearse con ellos. Podemos sentir la necesidad de encajar y evitar el conflicto o el juicio social.
  • Deseo de mantener opciones abiertas: al posponer la decisión podemos sentir que estamos manteniendo nuestras opciones abiertas y conservando cierto grado de flexibilidad. Esperar a ver cómo se desarrolla la campaña electoral o surgen nuevos eventos o información permite ajustar nuestro voto según las circunstancias más recientes. 
  • La identificación y afiliación política desempeñan un papel importante en la conducta electoral. Tendemos a afiliarse a un partido político o a identificarnos con una ideología particular. Esta identificación puede influir en la forma en que percibimos y evaluamos a los candidatos y en nuestra lealtad partidista. Además, la identificación política puede llevar a la polarización y al pensamiento de grupo, donde las personas tienden a favorecer y apoyar a su partido o candidato sin considerar de manera crítica otras perspectivas.
  • Según la neurociencia la toma de decisiones no es un simple proceso racional, deliberado y consciente: son los aspectos emocionales los que tienen un papel determinante. Las emociones guían la conducta como impulsos que nos invitan a actuar y, una vez que se ha tomado una decisión, la razón actúa para justificar y explicar esa elección desde el punto de vista lógico y analítico. Las elecciones entre opciones que hacemos en nuestra vida están llenas de emociones. El marketing político es consciente de ello y, con sus técnicas, trabaja para entrenar a los candidatos para conectar con sus públicos.

No sirve cualquier emoción, solo aquellas que movilizan a su base electoral y que son capaces de atraer a quienes pueden elegir entre otras opciones dentro del mismo espectro ideológico, pero que tienen dudas. Los potenciales votantes reaccionan neurológicamente ante los estímulos de carácter político asociados a las emociones. Estas son determinantes en la forma en la que registramos la información y nos predisponen de una forma favorable o negativa hacia un estímulo. Las emociones en relación con las elecciones y los candidatos juegan un papel significativo en la conducta electoral.

  • El entusiasmo
  • El miedo
  • La esperanza
  • La ira

Por ejemplo, el miedo puede llevar a una mayor preferencia por candidatos que prometen seguridad, mientras que la ira puede generar una mayor disposición para apoyar a candidatos que prometen cambios radicales.

En general el propio proceso de las elecciones generales da pie a sentimientos como:

  • Esperanza ya que vemos una oportunidad para el cambio y la mejora en diversos aspectos de la sociedad. La esperanza surge de la posibilidad de elegir líderes y políticas que representen sus ideales y soluciones a los problemas actuales.
  • Optimismo acerca de las promesas y propuestas de los candidatos, creyendo que estos pueden llevar al país por un camino mejor y lograr mejoras significativas.
  • Ansiedad por la incertidumbre sobre los resultados y las posibles consecuencias que tendrán en la vida de cada persona. Las preocupaciones sobre el futuro político, económico y social pueden generar una sensación de inquietud y estrés.
  • Frustración cuando sentimos que nuestras expectativas no se cumplen o que los candidatos y partidos políticos no representan adecuadamente nuestros intereses y preocupaciones.  
  • Euforia cuando los resultados electorales son favorables para nosotros.  
  • Desesperanza por la percepción de que los problemas persistentes de la sociedad no se abordan adecuadamente en la campaña electoral, o de la sensación de que los resultados no cambiarán significativamente la situación actual.
  • Desconfianza por los escándalos políticos, la corrupción y las promesas incumplidas.

¿Qué sucede en nuestro cerebro?

Ante los debates, nuestra actividad cerebral presenta movimientos en varias áreas y estructuras. Los lóbulos frontales, que tienen la capacidad de generar imágenes del futuro y los discursos de las candidaturas configuran el mundo en nuestra mente.

Las neuronas espejo, responsables de la empatía, nos hacen experimentar en el subconsciente las emociones, los sentimientos y las acciones de los candidatos que están observando.

Las decisiones ocurren en una red cerebral distribuida en la que el sistema límbico es el centro en que se crean y procesan las emociones, a través de la amígdala.

La información de los estímulos llega antes a la amígdala que a la corteza frontal (responsable de nuestros pensamientos). Cuando aparece la preferencia o el rechazo de una candidatura, estamos recibiendo un mensaje de la amígdala.

Los procesamientos cognitivo y emocional están conectados. Los sesgos hacen que varíe nuestra percepción y que sigamos tendencias y comportamientos inconscientes que condicionan el análisis de la realidad, y, como consecuencia, la toma de decisiones y el voto que emitimos.

No somos tan racionales e imparciales como pensamos.

El papel de las redes sociales

Las redes sociales influyen en la psicología del votante en las elecciones generales. Pueden proporcionar acceso a información y fomentar la participación ciudadana, y también plantean desafíos en términos de polarización, manipulación y desgaste emocional.

Algunos de los efectos más relevantes:

  • Acceso a información y noticias: Las redes sociales han democratizado el acceso a la información política. Los votantes ahora pueden obtener noticias y actualizaciones instantáneas sobre los candidatos, los problemas políticos y las campañas electorales. Sin embargo, también existe el riesgo de que se difundan noticias falsas y desinformación, lo que puede influir en las percepciones y decisiones de voto de los ciudadanos.
  • Polarización y fragmentación: Las redes sociales pueden crear cámaras de eco, donde los votantes interactúan principalmente con personas que comparten sus opiniones políticas. Esto puede llevar a una polarización más intensa, ya que las personas están expuestas a un flujo constante de contenido que refuerza sus creencias existentes. Como resultado, los votantes pueden volverse más inflexibles en sus posiciones y menos dispuestos a considerar perspectivas diferentes.
  • Manipulación y propaganda: Las redes sociales también han sido utilizadas para la manipulación política y la propagación de propaganda. La segmentación precisa de los anuncios políticos y las campañas de desinformación pueden influir en la psicología del votante, manipulando sus percepciones y actitudes hacia determinados candidatos o temas. Esto plantea preocupaciones sobre la integridad del proceso democrático y la toma de decisiones informadas.
  • Movilización y participación: Por otro lado, las redes sociales han facilitado la movilización política y la participación ciudadana. Los votantes pueden conectarse con organizaciones políticas, compartir contenido relacionado con las elecciones y participar en debates en línea. Esto ha llevado a un aumento de la participación política entre los jóvenes y ha brindado nuevas formas de activismo cívico.
  • Desgaste emocional y sesgos de confirmación: El constante flujo de contenido político en las redes sociales puede tener un impacto emocional en los votantes. La exposición a debates acalorados, ataques personales y narrativas polarizadas puede generar estrés, ansiedad y agotamiento emocional. Además, los sesgos de confirmación pueden reforzar las creencias existentes y llevar a una toma de decisiones basada más en la emoción que en la información objetiva.

Causas de que nos peleemos por las preferencias política

La lucha y los conflictos relacionados con los partidos políticos son consecuencia de muchos factores emocionales y racionales. Por ejemplo:

  1. Los partidos políticos frecuentemente forman parte de nuestra identidad, que lleva a un sentido intenso de pertenencia y lealtad, por lo que llegamos a estar dispuestos a luchar por el vínculo emocional con el partido.
  2. Nos sentimos atraídos por un partido político alineado con nuestras convicciones y puntos de vista sobre cómo debería ser la sociedad. Si estos valores se ven amenazados, puede surgir un conflicto para defendernos, así como la resistencia a cualquier cambio.
  3. Los partidos políticos suelen prometer y defender políticas que benefician a determinados sectores de la sociedad, que puede motivar la lucha en su defensa. Además, los partidos políticos compiten por el poder y los recursos, lo da lugar a tensiones y conflictos entre ellos y sus seguidores.
  4. Frecuentemente, los partidos políticos adoptan posiciones extremas y polarizadas sobre temas controvertidos. Ello lleva la división entre las personas. Cuando la polarización extrema, las discusiones políticas son acaloradas perdiendo la oportunidad del diálogo constructivo.
  5. Los partidos políticos utilizan técnicas de manipulación y propaganda para influir en las percepciones y emociones de las personas. A veces, esto alimenta aún más la polarización y la confrontación entre los partidarios de los diferentes partidos políticos. La desinformación y la difusión de noticias falsas también pueden intensificar los conflictos y las peleas.

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