La precrastinación

Mientras que la procrastinación posterga o aplaza las tareas que deben ser realizadas, la precrastinación implica apresurarse a completar tareas demasiado rápido, a menudo antes de que sea necesario o prudente hacerlo.

La «precrastinación» describe la tendencia opuesta a la procrastinación, según el profesor de psicología de la Universidad de California David A. Rosenbaum en 2014, quien explicó que se trata de un verbo con el que referirnos a la aceleración de la finalización de la submeta, incluso a expensas de un esfuerzo físico adicional.

Mientras que la procrastinación posterga o aplaza las tareas que deben ser realizadas, la precrastinación implica apresurarse a completar tareas demasiado rápido, a menudo antes de que sea necesario o prudente hacerlo.

Una persona precrastinadora puede sentir una urgencia intensa por terminar una tarea lo antes posible, incluso si no es necesario hacerlo con tanta rapidez.

Aunque puede parecer que actuar rápidamente es positivo, la precrastinación puede llevar a:

  • decisiones precipitadas,
  • falta de atención a los detalles
  • la realización de un trabajo de menor calidad debido a la prisa.

La precrastinación, aunque menos discutida que su contraparte, la procrastinación, es igualmente impactante en nuestra eficiencia y bienestar.

Al entender sus raíces y las motivaciones detrás de ella, podemos adoptar estrategias para manejarla y, en última instancia, mejorar nuestra productividad y satisfacción en la vida diaria.

Como con muchos aspectos del comportamiento humano, el autoconocimiento y la reflexión son las claves para el crecimiento y el cambio positivo.

Desde un punto de vista sociológico, la precrastinación, al igual que otras conductas relacionadas con la gestión del tiempo, puede ser condicionada por factores culturales, tecnológicos y socioeconómicos. Por ejemplo:

  • Era Digital y Gratificación Inmediata en la que la tecnología proporciona gratificación instantánea. Las redes sociales, las notificaciones en tiempo real y la capacidad de obtener casi cualquier cosa con un clic han reforzado la necesidad de respuestas y recompensas inmediatas. Esta cultura de «lo quiero ahora» puede impulsar a las personas a querer completar tareas rápidamente para sentirse productivas o satisfechas.
  • Presión Social y Expectativas de Productividad: En muchas sociedades modernas, la productividad y la eficiencia son altamente valoradas. El «culto a la ocupación» puede hacer que las personas sientan la necesidad de terminar las tareas rápidamente para pasar a la siguiente, reforzando un ciclo de precrastinación.
  • Cambio en la Estructura Laboral: Con el auge del trabajo freelance, hay un énfasis creciente en la autogestión y la finalización eficiente de tareas. Las personas que trabajan en estos campos podrían sentirse inclinadas a precrastinar para mantenerse competitivas y cumplir con múltiples plazos ajustados.
  • Educación y Formación: La forma en que se enseña y se estructura la educación puede influir en los hábitos de precrastinación. Si se enfatiza la rapidez sobre la profundidad o la reflexión, los estudiantes pueden llevar esos hábitos a sus vidas adultas.
  • Estrés Socioeconómico: Las personas que afrontan inseguridades económicas o presiones laborales pueden sentir la necesidad de precrastinar como una forma de tener un sentido de control o para maximizar las oportunidades laborales.
  • Cambios en las Dinámicas Sociales: En una sociedad donde el tiempo libre se ve a menudo como un lujo, la precrastinación puede ser una forma de liberar tiempo para el ocio, la familia o otras actividades.

Según la psicóloga Aurora Gómez, existen perfiles muy diferentes de personas precrastinadoras.

  • En primer lugar habría que ver quién impone las tareas, porque si se trata de tareas impuestas por nosotros mismos tendríamos que valorar qué punto son necesarias, de manera que tendríamos menos deberes y podríamos resolverlos con más tranquilidad.
  • También hay gente con síndrome del impostor, que suelen ser mujeres o personas con poco poder y cierto nivel de impulsividad.
  • Personas con Déficit de Atención , que necesitan acabar muchas tareas pequeñas porque no exigen demasiadas funciones ejecutivas (y ahí precrastinarian), pero luego se atascarían con tareas que exijan planificación porque implican muchas funciones ejecutivas (y ahí procrastinarían).
  • Personas con ansiedad que realizan las tareas porque eliminarlas de la lista les disminuye ese estado.
  • Personas obsesivas que desean tener en blanco su lista de tareas pendientes.

La Precrastinación: la Prisa se Antepone a la Perfección

En nuestra cultura moderna, el culto a la productividad parece reinar, y surge un comportamiento que se opone directamente a la procrastinación: la precrastinación.

En lugar de postergar tareas y decisiones, las personas precrastinadoras se precipitan hacia ellas con urgencia, a menudo finalizándolas antes de que sea estrictamente necesario. Pero ¿es realmente beneficioso este enfoque apresurado?

Definiendo la Precrastinación

La precrastinación se refiere al impulso de completar tareas rápidamente, a veces sacrificando la calidad o la consideración cuidadosa en el proceso.

A diferencia de sus contrapartes procrastinadoras, las personas precrastinadoras sienten una ansiedad abrumadora al pensar en tareas pendientes y buscan aliviar esta tensión al abordar las cosas de inmediato.

Orígenes y Motivaciones

Si bien la procrastinación a menudo se relaciona con el miedo al fracaso, la evitación de tareas desagradables o la falta de autocontrol, la precrastinación puede estar impulsada por ansiedades similares pero manifestadas de manera diferente.

La precrastinación, al igual que la procrastinación, es una respuesta al estrés y la ansiedad. Si bien puede parecer que actuar rápidamente es el antídoto para la dilación, es esencial reconocer cuándo esta prisa es perjudicial. Al ser conscientes de nuestras motivaciones y patrones de comportamiento, podemos tomar decisiones más informadas y equilibradas en nuestra vida diaria.

Precrastinación: Una Respuesta al Estrés y la Ansiedad

El comportamiento humano, aunque intrincadamente complejo, a menudo encuentra raíces en respuestas básicas a estímulos externos o internos. La precrastinación, ese impulso inmediato para abordar y completar tareas puede parecer inicialmente como una señal de iniciativa o eficiencia. Sin embargo, al desentrañar las capas psicológicas detrás de este comportamiento, emerge una conexión palpable con el estrés y la ansiedad.

El Deseo de Control en Medio de la Incertidumbre

El estrés y la ansiedad suelen surgir cuando nos sentimos abrumados con el futuro. Este sentimiento puede surgir por diversas razones, como cargas laborales pesadas, preocupaciones personales o simples temores al fracaso. Frente a tales sentimientos, el ser humano busca naturalmente establecer un sentido de control sobre su entorno.

La precrastinación, en este contexto, se convierte en una herramienta para recuperar ese control. Al abordar tareas de inmediato, se crea una ilusión de progreso y dominio sobre las circunstancias. Este acto reduce, al menos temporalmente, la sensación de desorden y caos que a menudo acompaña a la ansiedad.

Reducción del Estrés Cognitivo

Nuestro cerebro, tiene recursos limitados en términos de atención y capacidad cognitiva. Las tareas pendientes, especialmente aquellas de importancia, ocupan un espacio mental significativo. Esta «carga» cognitiva puede manifestarse como estrés, ya que cada tarea no realizada actúa como un recordatorio constante de algo que aún debe abordarse.

La precrastinación, al permitir la finalización rápida de tareas, libera ese espacio mental. Es una manera de descargar el estrés cognitivo, liberando recursos mentales para otros pensamientos o actividades.

Evitación del Malestar Futuro

La anticipación de eventos estresantes futuros puede ser una fuente significativa de ansiedad. Para aquellas personas propensas a la preocupación, la mera idea de afrontar una tarea desafiante o tediosa en el futuro puede ser paralizante. La precrastinación se convierte en una estrategia para evitar este malestar anticipatorio. Al afrontar la tarea de inmediato, la persona elimina la fuente de la preocupación futura.

El Papel de la Autoestima y la Autoimagen

La percepción que cada persona tiene de sí misma, en particular en relación con la eficiencia y la competencia, puede estar fuertemente influenciada por la capacidad de gestionar tareas. Algunas personas pueden vincular su autoestima y autovaloración con su capacidad para ser productivos y eficientes. La precrastinación, en tales casos, no solo reduce el estrés y la ansiedad, sino que también refuerza una imagen positiva del yo. Cada tarea completada de inmediato es una confirmación de competencia y capacidad.

La precrastinación, lejos de ser simplemente un hábito o una peculiaridad de personalidad, es un reflejo profundo de cómo las personas enfrentan y gestionan el estrés y la ansiedad en sus vidas. Aunque puede ofrecer alivio temporal y sensaciones de logro, es esencial reconocer cuando este comportamiento proviene de un lugar de malestar emocional. Al hacerlo, se puede buscar un equilibrio más saludable entre la acción y la reflexión, garantizando un enfoque de las tareas que no solo sea eficiente, sino también sostenible y beneficioso para el bienestar general.

Neurociencia y Precrastinación

Desde el punto de vista neurológico, la precrastinación podría estar vinculada a cómo el cerebro gestiona la recompensa y el alivio.

Cuando completamos una tarea, el cerebro libera dopamina, un neurotransmisor asociado con el placer y la recompensa.

Para algunas personas, este «subidón» de dopamina podría ser tan deseable que se sienten impulsados a alcanzarlo lo más rápido posible, incluso si eso significa comprometer la calidad del trabajo.

El Rol de la Dopamina en la Urgencia de Actuar

La precrastinación puede parecer un simple rasgo de personalidad o una respuesta cultural a nuestra era de gratificación instantánea. Sin embargo, detrás de este comportamiento, descubrimos un juego complejo de neurotransmisores, especialmente la dopamina, que influyen en esta urgencia.

La Dopamina: El Neurotransmisor de la Recompensa

La dopamina es un neurotransmisor que juega un papel clave en cómo experimentamos el placer, la recompensa y la motivación. Se libera en varias partes del cerebro, incluyendo el estriado ventral, que es central para el sistema de recompensa del cerebro.

Cuando anticipamos o recibimos una recompensa, ya sea comida, dinero, elogios o cualquier otra forma de gratificación, el cerebro libera dopamina. Esta liberación nos da una sensación de placer y satisfacción, y refuerza el comportamiento que condujo a esa recompensa.

La Precrastinación y la Anticipación de la Recompensa

La mera anticipación de una recompensa puede provocar la liberación de dopamina. Para la persona precrastinadora, la idea de completar una tarea y tacharla de su lista puede ser tan gratificante que el cerebro comienza a liberar dopamina ante la mera perspectiva de finalizar esa tarea. Esta anticipación se convierte en un poderoso motivador para actuar inmediatamente.

Además, una vez que la persona ha experimentado el «subidón» de satisfacción que proviene de completar tareas rápidamente, puede desarrollar un ciclo reforzado de comportamiento: precrastinar lleva a una liberación de dopamina, lo que lleva a más precrastinación en busca de ese mismo subidón.

El Costo de la Precipitación

Aquí es donde la precrastinación puede volverse problemática. En su búsqueda de la liberación inmediata de dopamina, la persona precrastinadora puede sacrificar la calidad del trabajo o no considerar todas las implicaciones de una decisión. Al igual que en otros comportamientos donde se busca la gratificación inmediata, el «subidón» a corto plazo puede tener costos a largo plazo.

Diferencias Individuales en la Sensibilidad a la Dopamina

No todas las personas somos iguales en nuestra respuesta a la dopamina. Las diferencias genéticas pueden influir en la cantidad de receptores de dopamina en el cerebro y en cómo se procesa este neurotransmisor. Las personas con ciertas variantes genéticas pueden ser más sensibles a los efectos gratificantes de la dopamina, lo que podría hacerlas más propensas a comportamientos de búsqueda de recompensas, como la precrastinación.

Más allá de la Dopamina: Otros Factores Neurológicos

Si bien la dopamina juega un papel clave en la precrastinación, otros neurotransmisores y áreas del cerebro también están involucrados. Por ejemplo, el córtex prefrontal, responsable de la toma de decisiones y el control inhibitorio, puede actuar como un contrapeso, ayudando a las personas a considerar las consecuencias a largo plazo de sus acciones.

La precrastinación, en su esencia, podría ser una manifestación del cerebro buscando un «premio» químico. Sin embargo, al igual que con otros comportamientos de búsqueda de recompensas, es esencial encontrar un equilibrio. Entender el papel de la dopamina y otros procesos neurológicos en la precrastinación puede ofrecer vías para gestionar este comportamiento, permitiendo a las personas disfrutar de la satisfacción de completar tareas sin sacrificar la calidad o el bienestar a largo plazo.

Sociedad y Precrastinación

Vivimos en una era de gratificación instantánea. La tecnología nos permite acceder a información, entretenimiento y comunicación en cuestión de segundos.

Esta cultura de «lo quiero ahora» podría influir en nuestra percepción del tiempo y la necesidad de resultados inmediatos. La precrastinación podría ser, en parte, un subproducto de esta mentalidad.

La necesidad de sentirse productivo, la aversión a sentirse inactivo, o incluso el miedo a olvidar realizar una tarea, pueden ser algunas de las razones subyacentes.

Consecuencias de la Precrastinación

  • Calidad Comprometida: Al apresurarse en una tarea, a menudo se pasa por alto detalles importantes. Esto puede llevar a errores que podrían haberse evitado con una revisión más meticulosa.
  • Agotamiento: Realizar tareas a un ritmo frenético puede agotar rápidamente los recursos mentales y físicos, llevando al burnout.
  • Falta de Reflexión: Tomarse el tiempo para reflexionar sobre un trabajo o decisión puede ofrecer opciones valiosas. Las personas precrastinadoras, al actuar rápidamente, podrían perderse de estos beneficios.
  • Manejo y Control
  • Al reconocer la precrastinación, se hace posible tomar medidas para abordarla:
    • Establecer Prioridades: Antes de abordar una tarea, determinar su urgencia y relevancia puede ayudar a decidir cuánto tiempo y energía dedicarle.
    • Programar Descansos: Incluso si siente el impulso de terminar rápidamente, tomarse descansos programados puede mejorar la calidad del trabajo.
    • Reflexión Consciente: Antes de comenzar, dedica unos minutos a considerar el propósito y las implicaciones de la tarea.

Maneras de Combatir la Precrastinación

  • Meditación: La práctica regular de la meditación nos puede ayudar a estar más presentes y conscientes de nuestras acciones. Esto puede, a su vez, ayudar a frenar el impulso de apresurarse innecesariamente.
  • Establecer Límites Claros: Si tendemos a precrastinar, establezcamos límites claros para nuestras tareas. Por ejemplo, dedicando un tiempo específico para la reflexión y revisión antes de considerar una tarea como finalizada.
  • Buscar Retroalimentación: A veces, la opinión de otra persona puede dar una perspectiva valiosa. Antes de considerar que una tarea está completa, considera buscar la opinión de alguien de confianza.

El Papel del Autocuidado

El autocuidado es esencial. Reconocer y aceptar que todos necesitamos descanso y relajación es conveniente.

  • dedicar tiempo a actividades que disfrutamos,
  • dormir lo suficiente
  • mantener una dieta equilibrada

son aspectos fundamentales para mantener una salud mental óptima y, a su vez, gestionar tendencias como la precrastinación.

Tratamientos Psicoterapéuticos de la Precrastinación

La precrastinación puede ser perjudicial cuando se convierte en un patrón compulsivo que compromete la calidad del trabajo o el bienestar emocional.

Existen enfoques psicoterapéuticos que nos ayudan a abordar y gestionar esta conducta. Por ejemplo

1. Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): se centra en identificar y cambiar patrones de pensamiento y comportamiento negativos o disfuncionales. En el contexto de la precrastinación:

  • Identificación de pensamientos automáticos: Se ayuda al paciente a reconocer pensamientos automáticos que desencadenan la precrastinación, como «Si no lo hago ahora, nunca lo haré» o «Terminar esto de inmediato me hará sentir mejor».
  • Reestructuración cognitiva: Una vez identificados, estos pensamientos se desafían y se reemplazan por otros más adaptativos y realistas.
  • Entrenamiento en habilidades: Se enseña a los pacientes técnicas para gestionar el tiempo, establecer prioridades y tomar descansos, evitando la necesidad compulsiva de finalizar tareas inmediatamente.

2. Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT): se centra en aceptar los sentimientos y pensamientos no deseados en lugar de rechazarlos, mientras se compromete con acciones que se alinean con los valores personales.

  • Desapego cognitivo: A través de la ACT, los precrastinadores aprenden a observar sus impulsos sin juzgarlos ni actuar automáticamente sobre ellos.
  • Clarificación de valores: Al ayudar a los pacientes a identificar sus valores fundamentales, pueden tomar decisiones más informadas sobre cuándo actuar inmediatamente y cuándo esperar.

3. Psicoterapia Psicodinámica: busca explorar las raíces más profundas de la conducta, incluyendo la precrastinación.

  • Exploración de la infancia: A través de conversaciones terapéuticas, se pueden identificar experiencias tempranas o dinámicas familiares que podrían haber contribuido al desarrollo de patrones de precrastinación.
  • Trabajo con el inconsciente: Ayuda a los pacientes a reconocer y resolver conflictos internos que pueden estar impulsando la necesidad de completar tareas precipitadamente.

4. La Programación Neurolingüística (PNL) se basa en el entendimiento y modificación de patrones de pensamiento, comportamiento y lenguaje para lograr resultados deseados, a través de herramientas y técnicas que buscan redirigir o reestructurar las respuestas automáticas. Por ejemplo:

1. Reencuadre para cambiar la perspectiva o interpretación de una experiencia particular. Una persona precrastinadora podría aprender a ver las tareas no como algo que debe hacerse inmediatamente para aliviar la ansiedad, sino como una oportunidad para planificar y ejecutar con eficiencia.

2. Anclaje para asociar una respuesta emocional o fisiológica particular (como la calma) con un estímulo específico (como un gesto o una palabra). Una persona podría establecer un «ancla» para evocar sentimientos de paciencia y reflexión, lo que podría contrarrestar el impulso de precrastinar.

3. Visualización: La PNL a menudo utiliza la visualización para crear o modificar respuestas emocionales y comportamentales. Una persona precrastinadora podría visualizarse a sí mismo abordando tareas de una manera equilibrada y estratégica, lo que podría ayudar a reducir el impulso de apresurarse.

4. Diálogo interno positivo: Dado que la PNL enfatiza la relación entre lenguaje y pensamiento, se podría trabajar en cambiar el diálogo interno negativo o impulsivo que impulsa la precrastinación. Reemplazar pensamientos como «Debo hacer esto ahora» por «Elegiré el mejor momento para hacer esto» puede ser poderoso.

5. Desensibilización: Si la precrastinación surge de la ansiedad, la PNL podría emplear técnicas que disminuyan gradualmente la respuesta ansiosa a tareas pendientes. Esto podría incluir la exposición gradual a situaciones que inducen ansiedad, mientras se aplica el anclaje o el reencuadre para cambiar la respuesta emocional.

5- La Terapia Gestalt se enfoca en la conciencia del momento presente, la autorresponsabilidad y el vivir en contacto con uno mismo y con el ambiente. Algunas maneras en que la Terapia Gestalt aborda la precrastinación:

  • Conciencia del Aquí y Ahora para revelar patrones subyacentes o creencias que impulsan la precrastinación.
  • Experimentación abordando las tareas de una manera diferente para observar qué emerge emocional, cognitiva y físicamente.
  • Identificación de Necesidades No Satisfechas y si la precrastinación es una forma de satisfacer una necesidad no reconocida, como la de sentirse competente o evitar el malestar.
  • Exploración de Sentimientos Subyacentes de ansiedad, miedo o inseguridad.  
  • Atención al Cuerpo explorando cómo se siente el cuerpo cuando surge el impulso de precrastinar.

Siempre que sientas la necesidad de pedir ayuda, puedes contactar con christiancherbit.com Psicología ONLINE para tener una consulta online (terapia por videollamada), que te ayudará a “verte” e identificar cómo actuar para paliar la sintomatología que la precrastinación te ocasione, acudiendo a su origen en cada persona.

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