Saber si la estoy sufriendo depresión y Técnicas para afrontarla

El problema de la depresión es frecuente en todo el mundo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), estima que 264 millones de personas padecen depresión, siendo la causa principal de discapacidad y puede tener consecuencias graves para la salud, afectando a personas de todas las edades, géneros y orígenes étnicos. Es la enfermedad de nuestro tiempo: nadie está a salvo de padecer algún tipo de depresión.
La OMS estima que el 25% de la población tendrá algún problema de salud mental en algún momento de su vida.
Solo en España hay 2,5 millones de personas que sufren algún tipo de depresión.
La depresión es la enfermedad de la tristeza. Una alteración del estado de ánimo con una sensación de tristeza, desesperanza y falta de interés en muchas cosas que antes disfrutábamos.
Algunos de los síntomas emocionales incluyen
- sentirse triste
- sensación de vacío
- sin esperanza y visión del futuro negativa
- bajón anímico
- desesperación
- ansiedad
- culpa: sentimos que no servimos para nada y pensamos que somos una carga. Realmente no somos culpables de lo que sentimos
- irritabilidad porque, en ocasiones la tristeza se manifiesta en forma de enfado o rabia.
- poca energía o fatiga emocional: la depresión nos deja sin energías y sin ganas de hacer nada
- todo nos parece negativo
- experimentar dificultades para concentrarse, decidir o recordar. La persona llega a experimentar emociones de frustración al intentar hacer las cosas como siempre y darse cuenta de que no consigue los resultados espera
- el trato y la comunicación interpersonal se tornan torpes y distantes
- anhedonia: incapacidad para disfrutar
- abulia: decremento de la actividad diaria
- alteración del sueño: insomnio (dificultades para dormir) o hipersomnia (sueño excesivo)
La depresión provoca un desequilibrio hormonal con niveles de cortisol -la hormona del estrés- muy altos. Esto detiene la correcta reparación del ADN e inhibe la adecuada función del sistema inmunológico.

Por ejemplo, las personas con depresión presentaban una incidencia un 80% mayor en cáncer de colon y 2 veces mayor en cáncer de páncreas y esófago. Algunos síntomas físicos incluyen:
Los síntomas físicos mas frecuentes son los siguientes:
- fatiga
- pérdida de apetito
- alteraciones del sueño
- decremento del deseo sexual
- dolor muscular generalizado
- dolor en las articulaciones
- problemas gastrointestinales
- dificultades al respirar
- mareos
- otras enfermedades
Los casos más graves corresponden al trastorno depresivo mayor que incluye, al menos, durante dos semanas: un estado de ánimo deprimido o pérdida de interés o del placer; siendo los síntomas más habituales la tristeza, la pérdida de interés, la disminución de la energía y el cansancio casi todo el día.
La depresión perturba las diferentes áreas de la vida de la persona, causando mucho malestar porque los síntomas son muy intensos.
Estos síntomas impiden sentir bienestar, pudiendo dar lugar a conflictos familiares y de relación con las demás personas.
En casos extremos, el sufrimiento por la depresión es tan intenso que solo identificamos como solución el suicidio o conductas autolíticas. Existen varios tratamientos concretos que pueden ayudar en el tratamiento de la depresión. Algunos de ellos son los siguientes::
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): la TCC es una forma de terapia que se enfoca en cambiar patrones de pensamiento y comportamiento negativos que contribuyen a la depresión. La terapia psicológica ayuda a las personas a identificar y modificar sus patrones de pensamiento y comportamiento negativos y a desarrollar habilidades de afrontamiento eficaces.
- La terapia psicológica humanista trata la persona en su totalidad, incluyendo sus pensamientos, emociones y experiencias personales. En la terapia trabaja con el paciente para que descubra sus fortalezas y habilidades para superar los problemas y alcanzar su bienestar. Se centra en la comprensión del paciente y en ayudarlo a encontrar su propia manera de superar la depresión, a través del fortalecimiento de su autoestima, la exploración de sus pensamientos y emociones, y relaciones más saludables. Algunas técnicas para tratar la depresión pueden incluir la terapia centrada en el cliente, la terapia Gestalt, la terapia existencial, la terapia de arte y la terapia de juego. En general, la terapia humanista busca fomentar la autoexploración y la comprensión personal del paciente, y alentar su desarrollo personal y su capacidad para tomar decisiones saludables y constructivas, que faciliten su bienestar.
- Práctica regular de actividad física, la meditación o la relajación, una alimentación saludable, el sueño adecuado y evitar el consumo excesivo de alcohol o drogas.
- Mantener una rutina diaria para ayudar a estructurar el día y mantener un sentido de normalidad. Levantarse y acostarse a la misma hora cada día, planificar actividades con las que disfrute.
- Buscar apoyo: hablar con amigos y familiares de confianza acerca de sus sentimientos. No aislarse socialmente.
La depresión es una enfermedad tratable y la prevención en salud mental es muy importante.
Los objetivos de las sesiones de terapia de christiancherbit.com son:
- Recuperar la motivación, es decir, las ganas de vivir y hacer cosas.
- Emocionarnos como antes.
- Disfrutar de todo lo que nos hacía sentir bien.
- Sentir auto confianza y en lo que podemos en adelante.
- Emprender actividades e ilusiones nuevas a nuestra vida.
Las mujeres padecen más la depresión, según la OMS
Además del efecto antidepresivo de la testosterona en el caso de los hombres, las mujeres son el doble de propensas por:
- Los antecedentes familiares de depresión, aunque afecta a hombres y mujeres; ellas son más proclives a desarrollarla por experiencias traumáticas infantiles.
- La bioquímica cerebro es importante en los trastornos depresivos, siendo las diferencias en su morfología, la base de la vulnerabilidad en la persona. Las mujeres son más propensas por las variaciones hormonales en la menstruación, el embarazo, la menopausia, etc. que interfieren en la regulación de las emociones y el estado de ánimo.
- A partir de la menarquia -entre los 8 y los 16 años- muchas mujeres padecen el síndrome premenstrual («trastorno disfórico premenstrual»), con síntomas como depresión, ansiedad e irritabilidad.
- El embarazo es un activador pues los cambios hormonales y físicos y la responsabilidad maternal pueden llegar a desequilibrar las emociones de la mujer. Durante el embarazo las mujeres pasan por cambios físicos y emocionales. En el pasado las familias solían ser más numerosas y se fomentaba más el concepto de comunidad; ello conllevaba que las mujeres tuvieran un contacto más cercano con otras mujeres que ya eran madres.
Actualmente las familias viven independientes, y como consecuencia hay ausencia de referentes durante la crianza.
- La depresión también podría aparecer ante la dificultad de concebir, o tras un embarazo involuntario o un aborto.
Todo ello puede tener consecuencias en la salud mental de las futuras madres.
De hecho, la depresión posparto es uno de los más limitantes, que afecta de un 10% a un 15% de las mujeres españolas. Frecuentemente tenemos la creencia de que la llegada del bebé será una ocasión de gran felicidad y, efectivamente, suele serlo.
Normalmente la crianza supone un gran esfuerzo y sacrificio. Además, es posible que nos encontremos con dificultades en el proceso que conduzcan a la depresión postparto. Es el puerperio (periodo que transcurre desde el momento del parto hasta la completa recuperación de la mujer), tanto a nivel físico como emocional.
Su cuerpo soportará múltiples cambios hasta volver a su estado anterior al embarazo, como la involución uterina, la eliminación del tejido placentario y la regulación de los niveles hormonales, etc. En general, dura 6 semanas aproximadamente, que puede variar en función de cada mujer.
Los síntomas de la depresión posparto son muy similares a los de la depresión en general.
- Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días: por ejemplo, sentirse vacío, triste, sin esperanza…
- Disminución del interés o el placer: las actividades que antes resultaban agradables ya no lo son o existe poco interés en realizarlas.
- Cambios en el apetito: disminución o aumento del apetito, o bien pérdida o aumento de peso.
- Dificultades en el sueño: tanto el insomnio como la somnolencia excesiva, aunque hay que tener en cuenta que los horarios necesariamente cambiarán y si descansa poco tendrá sueño durante el día. El funcionamiento de nuestra mente también cambia para poder satisfacer las necesidades de la criatura, por tanto, estará en un estado de alerta sostenida que dificulta conciliar el sueño.
- Agitación o retraso psicomotor al estar más inquieta.
- Pérdida de energía.
- Sentimientos de inutilidad o culpa, con tendencia en la depresión posparto a estar relacionados con la crianza y tener pensamientos como “no soy una buena madre”, “no sé cuidar de mi hijo”, obviamente irracionales.
- Decremento de la capacidad de pensar y concentrarse, requiriendo un sobreesfuerzo para las actividades cotidianas.
- Pensamientos de muerte recurrentes: pensar en la propia muerte, ideas de suicidio…
- Además, se puede experimentar pérdida de interés en la criatura e incluso rechazo, así como sentir que no la quiere y preferir que otra persona cuide de ella.
La depresión posparto es distinta al “baby blues”, que es más frecuente, padeciéndolo del 50% al 80% de las madres y puede durar semanas después del parto, como reacción por los cambios biológicos, hormonales, psicológicos y sociales.
Sus síntomas son más leves.
Para superar la depresión posparto, en muchos casos conviene la ayuda de un psicólogo, si se sufren síntomas que afecten significativamente al bienestar de la mujer.
Algunas recomendaciones para paliar la depresión postparto son las siguientes:
- Tener un buen apoyo de la pareja (si la hay) y de los familiares y amigos. La crianza es dura; si lo necesitas, puedes pedir que te echen una mano: preparar la comida, limpiar… mientras tu descansas o estás con la criatura.
- Seguir hábitos de vida saludables.
- Acudir a grupos de apoyo mutuo (GAM) para compartir emociones y experiencias. a grupos de apoyo en la lactancia.
La salud mental perinatal es muy importante; afecta a la madre y a la criatura, así como al establecimiento y calidad del vínculo.
Es importante que la mujer reciba el apoyo y la atención que necesite.
A menudo la depresión proviene de estados de ansiedad crónicos.
Nuestra terapia trata los pensamientos, creencias y valores del estado anímico de la mujer, la gestión del estrés, las emociones, y la personalidad.
El divorcio puede ser un evento muy estresante y difícil en la vida de una persona, y la depresión es una de las posibles respuestas emocionales a esta situación.
Es frecuente que las personas que pasan por un divorcio experimenten algunos de los síntomas de la depresión. La sensación de pérdida y de fracaso, así como la incertidumbre sobre el futuro, pueden ser muy abrumadoras. Además, la falta de apoyo social y la sensación de aislamiento pueden acentuar estos sentimientos.
Es importante que las personas que atraviesan un divorcio tomen medidas para cuidar su bienestar emocional y físico. Algunas recomendaciones incluyen:
- Buscar apoyo emocional de amigos, familiares, terapeutas o grupos de apoyo.
- Priorizar la salud física a través de una alimentación equilibrada, ejercicio y suficiente descanso.
- Practicar técnicas de relajación como la meditación o la respiración profunda.
- Trabajar en la aceptación de la situación y en la construcción de un nuevo futuro.
En casos más graves de depresión, puede ser necesario buscar ayuda profesional, como terapia o medicación. Es importante tener en cuenta que buscar ayuda no es una señal de debilidad, sino una medida valiente para cuidar el bienestar emocional.
Claves para ayudar a una persona de nuestro entorno con depresión:
- Escucha activa y con empatía
- Intentar que la persona se sienta apoyada, segura, entendida y no juzgada
- Alivian su malestar y sentimiento de soledad.
- No siempre es conveniente dar consejos ni ofrecer soluciones, porque la persona con depresión no suele contar con una actitud positiva.
- Acudir a la terapia con un psicólogo.
Algunas frases que NO ayudan:
- Tú puedes, no necesitas a nadie más.
- Sé fuerte
- Tienes que esforzarte más.
- Tienes que ser una persona positiva.
Algunas frases que SÍ ayudan:
- Te entiendo
- Estoy para ayudarte
- No estás sola
- Te escucho
- Mostrar apoyo incondicional.
- Ofrecer una visión realista de las cosas, enfatizando la existencia de opciones.
Las personas, a lo largo de toda una vida, pasamos por momentos muy exigentes y complicados, por lo que no podremos alcanzar nuestro bienestar y ser felices si no aprendemos a afrontarlos..
Ante el dolor, el sufrimiento, el duelo, los problemas económicos, sentimos que no somos felices y pensamos en el sufrimiento!. En esos momentos nos cuesta recordar los de felicidad de nuestro pasado,
Recordar escenas placenteras tiene un fuerte impacto en el cerebro
:Recordar momentos especiales de nuestro pasado puede producir las mismas sustancias y activar las mismas zonas cerebrales que se activaron entonces.
Según Herbert Benson de la Universidad de Harvard, la bondad de las actitudes mentales es evidente frente a los efectos nocivos de la ansiedad y el estrés.
Se trata del bienestar recordado, según el cual recordar eventos gratificantes, emotivos o alegres del pasado permite a nuestra mente segregar sustancias antidepresivas.
Por eso muchas técnicas se apoyan en identificar un «lugar seguro» en nuestra mente, que nos de paz, solo con evocarla .
De hecho, Benson dice que una persona con un dolor corporal puede mejorar con placebo: recordar la sensación de bienestar experimentada tras ingerir una medicación.
Evocar experiencias positivas del pasado es un antídoto contra la depresión.
Nuestra mente no sabe discernir entre lo que es real de lo que es imaginario.
Cada vez que modificamos el estado mental —de forma inconsciente o consciente— se produce un cambio en el nosotros. De la Importancia de tomar conciencia de nuestros pensamientos. Pensar altera nuestro organismo. La mente se va adaptando y reconfigurando dependiendo de las vivencias del día a día. Un cerebro estresado es la consecuencia de vivir inundados de pensamientos tóxicos.
La mente controla e influencia el cuerpo. Los pensamientos influyen directamente en la mente y en el organismo. Cerrando los ojos e imaginando a alguien a quien queremos, en un entorno amable, nuestro cuerpo segregará oxitocina y dopamina
Si imagino algo que me de miedo—un examen, una reunión, no tener dinero, etc.—, automáticamente generaré cortisol, la hormonas de estrés. La imaginación tiene poder sobre la mente. Los pensamientos ejercen un gran poder sobre tu cerebro y sobre tu cuerpo. Si muestras a la mente constantemente un evento del pasado o un posible suceso negativo del futuro, tu cerebro entiende que es ahí donde quieres asentarte, donde quieres estar enfocado. Tu atención se quedará aprisionada con pensamientos tóxicos del pasado o del futuro, y no podrá gestionar y focalizar su atención correctamente.
El 90% de las cosas que nos preocupan nunca llegan a suceder, pero el cuerpo y la mente las viven como si fueran reales. Vivimos constantemente acuciados por cosas que no sabemos si pasarán. ¿Y si suspendo? ¿Y si me despiden? ¿Y si no me aceptan en la universidad? ¿Y si mi pareja me deja? ¿Y si a mi hijo le sucede algo? ¿Y si enfermo? ¿Y si enferman mis padres?
Ese «y si…» constante tiene efectos en el cuerpo y la mente. Nos conviene responsabilizarnos de nuestra conducta, en el aquí y el ahora.
El pasado es una fuente de información, pero no debe determinar el futuro. Permanecer con la mente en el pasado, retornando una y otra vez a algo que ya sucedió, puede originar en nosotros efectos perversos que van desde emociones o sensaciones como la melancolía, la frustración, la culpa, la tristeza o el resentimiento hasta la propia depresión. Todas ellas tienen algo en común, y es que impiden el disfrute del bienestar del presente. Al quedarnos estancados en el pasado estamos dificultando avanzar en la vida.
De hecho si le preguntamos a alguien qué le preocupa, nos contestará sobre el pasado o sobre el futuro, porque ¡nos olvidamos de vivir en el presente!
El 80% de las personas con depresión se sienten mejor cuando reciben ayuda de un psicólogo profesional. vía terapia online.

